Friday, June 29, 2007

The aftermath

Puffy eyes, of course.

Y un mensajito:

Staba dormido y con gripe. Llámame ahora o te llamo yo sta noche.


Y, de una mente femenina, claro:

Tranki n la medida de lo posible y serenidad ante todo. Sta en buenas manos, u know y no stais solas. No pretendas ser superhija; eres humana y tb necesitas mimos. Aquí stoy cuando y como necesites, a + tardar mñn en el Salam a las 14h. Es una órden.

Y otro de Claudio diciéndome que escriba otra entrada en el blog.

Está feo obligar a la gente a que te rescate, lo sé. Y no es nada independiente por mis partes.


Al día siguiente, siempre sé lo que hacer conmigo. Lo que hubiese tenido que decírseme, lo que me estaba pasando.

Es muy fácil, soy como los bebés: sueño, hambre, miedo. Y, si se juntan las tres cosas, encima, en el momento inadecuado del mes, soy una bomba de relojería. Por un lado es una putada esto de las hormonas y la regla. Por otro... ¿hay otro? Ahora, eso sí, para inspirarse viene bien sentir tanto.

He dormido poco, he escrito una barbaridad, no por largo, sino porque he parido algo atroz. Algo que necesita que lo vuelva a leer ahora. Una especie de monstruo que me pone los pelos como escarpias. Evil. So ferociously malign the Dark Lord himself would not dare pronounce its name. Wrong. Twisted. Unbeatable, one of those places inside your mind where there are no rules, where the most basic laws of nature are broken shamelessly. One of those blue rooms that could be found as such solely in Lynch's movies. Events that could be reenacted faithfully only if directed by Tarantino.

Está sin terminar.

Si lo cuelgo, ¿me dejarán de subir caballeros andantes por las trenzas?

Yo misma saldría corriendo, pero es que el dragón ha nacido de dentro de una servidora. Lo he cagado desde lo más profundo.

Me temo que voy a asustar hasta a Lancelot.

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